Con exposición en la plaza de armas se celebraron los 163 años de la cruz roja internacional
En este nuevo aniversario, más que celebrar una fecha, los voluntarios reafirman ese compromiso inquebrantable de estar donde más se les necesita.
Todo comenzó hace 163 años en Ginebra, Suiza. Un 8 de mayo, nacía la Cruz Roja, una institución que no tardó en expandirse por el planeta hasta llegar a nuestro país en 1903. Desde entonces, su motor ha sido el voluntariado puro, ese que vemos desplegado en cada evento masivo, pero que también se convierte en la primera línea de ayuda cuando la naturaleza nos golpea con desastres. Aquí en Aconcagua, su trabajo ha sido incesante y fundamental; por eso hoy, sus voluntarias dejaron sus sedes y salieron a las calles para mostrarle a los vecinos el rostro más amable de su abnegada labor.
Y es que hablamos de una institución donde el compromiso social no es solo una palabra, sino una acción efectiva. Son mujeres y hombres que regalan lo más valioso que tienen, su tiempo, y muchas veces sus propios recursos, para tenderle la mano a quien peor lo está pasando. Sus integrantes valoran, sobre todo, esa cercanía única que logran con la comunidad. En este nuevo aniversario, más que celebrar una fecha, los voluntarios andinos reafirman ese compromiso inquebrantable de estar donde más se les necesita.
Es una labor sacrificada que suele encontrarse de frente con realidades que muchos prefieren no ver, pero que al final del día regala la satisfacción de haber sido un aporte real para la sociedad. En este marco de celebración internacional, el llamado de la Cruz Roja es para encontrar nuevas manos y corazones que quieran sumarse. Si usted siente el llamado del servicio, las puertas están abiertas, porque hoy más que nunca la institución necesita de más personas para seguir cumpliendo su objetivo.






































