Tras 35 años de historia cierra sus puertas el emblemático taller de María Teresa Nilo
Hasta el 30 de junio todo lo que queda en prendas escolares estará vendiéndose a precio de remate
Tras más de 35 años vistiendo a generaciones de estudiantes de Los Andes, el emblemático taller de confección de María Teresa Nilo se prepara para apagar definitivamente sus máquinas de coser. Lo que comenzó en 1990 como un sueño tras dejar su trabajo formal, se transformó con el tiempo en el motor de una vida, elaborando desde uniformes escolares para los colegios locales hasta ropa corporativa para los trabajadores de Codelco. Sin embargo, el inevitable paso del tiempo, los problemas de salud que alejaron a sus colaboradoras y la compleja situación de su esposo, hoy postrado, la han llevado a tomar la difícil pero madura decisión de bajar la cortina para siempre.
María Teresa Nilo dijo “Me voy, gracias a Dios, de haber sido capaz de hacer esto durante tanto tiempo, de haber dado trabajo y de haber dejado muy satisfechas a las personas que eran mis clientas".
El próximo martes 30 de junio marcará el cierre definitivo de esta historia, coincidiendo con el término de giro de la empresa, mientras que la gran casa que albergó el taller ya espera por nuevos arrendatarios para mediados de julio. Por estos días, los pasillos del local se llenan de una nostalgia apresurada, ya que María Teresa se encuentra rematando las últimas prendas que le quedan de colegios como el Pascual Baburizza o el Colegio Inglés. Es un adiós total; todo se va a remate porque su nuevo destino es un departamento pequeño y ya amoblado, donde los recuerdos pesarán más que los muebles.
Aunque este cierre representa el fin de una era comercial en la comuna, para la familia se trata de un paso necesario y profundamente humano. Ninguno de los hijos continuará con el rubro textil, ya que cada uno ha tomado caminos profesionales distintos en la medicina, la arquitectura, la educación y la construcción. No es una despedida marcada por la derrota frente a la competencia o los cambios del mercado, sino un acto de amor y sensatez familiar; el momento exacto en que una incansable trabajadora decide que ya es tiempo de descansar y dedicarse a lo más importante, su hogar.




































