La escasez de ofertas de empleo complica la economía de los hogares en Aconcagua
A la alta brecha que sufren las mujeres y los jóvenes recién egresados, se suma la incertidumbre de adultos que llevan hasta un año sin lograr reinsertarse.
Buscar trabajo en el valle de Aconcagua se ha transformado en un camino cuesta arriba para cientos de familias. En mayo pasado, la masiva llegada de personas a la feria laboral de Los Andes reflejó la urgente necesidad de empleo en la zona; sin embargo, con el paso de los meses la situación no da tregua y encontrar una oportunidad estable se vuelve cada vez más difícil. Hoy, tanto jóvenes profesionales como personas mayores o jefas de hogar enfrentan largos meses sin ingresos, teniendo que recurrir a sus últimos ahorros para salir adelante en un escenario económico sumamente complejo.
La falta de ofertas pega con fuerza en el día a día de la comunidad, donde ingresar al mercado laboral resulta especialmente duro para las mujeres y los jóvenes recién titulados. Frente a la escasez de contrataciones formales y puestos de trabajo estables, a muchos vecinos no les ha quedado más alternativa que ingeniárselas por cuenta propia para llevar el sustento a sus casas. Salir a emprender o insistir una y otra vez golpeando puertas se han convertido en las únicas vías para responder a los gastos básicos del hogar.
La incertidumbre económica se siente fuerte en las calles andinas, donde la propia gente pide un impulso real a las pequeñas empresas y más apoyo para generar empleo local. Para miles de familias de la zona, la espera de una mejora en la economía no admite más demoras, mientras continúan haciendo frente a la cesantía con esfuerzo personal, constancia y la esperanza de que la realidad laboral comience finalmente a cambiar.








































