Bomberos y Cruz Roja muestran cómo se vive la asistencia humanitaria en Aconcagua
Ambas instituciones relevan una labor marcada por, el voluntariado, la preparación, la vocación, el compromiso y el acompañamiento a las personas en momentos de vulnerabilidad.
La asistencia humanitaria tiene distintas formas, pero un mismo propósito: estar disponibles cuando una persona necesita ayuda. Ese compromiso adquiere especial relevancia cuando el mundo conmemora, cada 19 de agosto, una jornada destinada a reconocer la labor de quienes trabajan para responder ante emergencias y situaciones de vulnerabilidad. En Los Andes, esa tarea se expresa en la respuesta de instituciones como Bomberos ante una emergencia, o como en la atención cotidiana que entrega la Cruz Roja a quienes enfrentan situaciones de necesidad.
"Nuestra institución esencialmente humanitaria, basada en los principios fundamentales que nos dedica y nos ayuda a proteger al ser humano, independientemente de su condición. En el sentido humanitario nosotros tenemos varias actividades acá en la filial siempre" dijo Ana Quiroga, presidenta de la Cruz Roja filial Los Andes.
Dos entidades con funciones diferentes, pero que comparten una misma exigencia: preparación, vocación, compromiso y capacidad para acompañar a las personas en momentos especialmente difíciles.
El comandante del Cuerpo de Bomberos Los Andes – Calle Larga, Miguel Lameles, destacó que "nuestro personal parte su malla curricular con varios cursos que están orientados principalmente a la respuesta técnica de las emergencias, pero así también al relacionamiento que tenemos con las personas a las cuales vamos a asistir. En ese contexto siempre es importante la resiliencia a partir de cada uno de los eventos que nosotros concurrimos, principalmente cuando tenemos que trabajar directamente con personas lesionadas."
En el día a día, esa vocación se traduce en necesidades que muchas veces no aparecen en las grandes emergencias. Para la Cruz Roja, puede ser entregar un plato de comida, un té, una atención de salud o simplemente abrir las puertas a quien no tiene recursos para resolver una necesidad básica.
Ana Quiroga reconoció que "hay mucha necesidad, aquí viene gente todos los días, todos los días por un poco de comida, un tecito, un pancito, que te coloquen la inyección sin cobrar porque no tienen dinero para pagar. Siempre estamos disponibles nosotros a todo tipo de instancia, entonces nos vamos cansadas, pero con la satisfacción de realizar el trabajo humanitario para el que estamos."
En Bomberos, en tanto, el compromiso se manifiesta en la decisión de acudir precisamente al lugar de donde todos quieren salir, donde está el peligro, formando equipos dispuestos a responder ante situaciones que pueden poner a prueba tanto sus conocimientos como su capacidad para contener a quienes atraviesan una emergencia.
"Eso es como un llamado que tienen las personas que se integran a la institución, que es querer servir a la comunidad, que es querer estar donde los demás no están. Generalmente uno va a la emergencia y las personas tienden a arrancar de la emergencia. Eso va congregando a las distintas personas para constituir estos equipos de respuesta" comentó el comandante de Bomberos Miguel Lameles.
Pero detrás de cada respuesta también existe un componente que pocas veces se ve: el impacto que dejan las experiencias vividas en terreno. Accidentes, personas lesionadas y situaciones de vulnerabilidad forman parte de una realidad que los voluntarios deben enfrentar y, posteriormente, procesar junto a sus propios equipos. Es también ahí donde la asistencia humanitaria adquiere otra dimensión: no solo se trata de responder frente a la adversidad, sino de mantenerse unidos para continuar ayudando, incluso después de que la emergencia termina.



































