En la provincia de Los Andes se llevó a cabo una nueva jornada de difusión y coordinación en torno a los problemas que enfrenta la agricultura local. El tema central fue la presencia de la Mosca de la Fruta, un insecto que genera incertidumbre entre los productores por el impacto que puede tener en sus cultivos y en la economía agrícola de la zona. El Servicio Agrícola y Ganadero mantiene un trabajo permanente en el territorio para contener el avance de la plaga, principalmente en parqueaderos. Donde la situación adquiere mayor complejidad es con el inicio del horario de verano en el paso fronterizo Los Libertadores este 1 de septiembre, que comenzará a operar las 24 horas. El aumento del tránsito de personas y mercancías obliga a reforzar la fiscalización, ya que existe riesgo de ingreso de la mosca a través de productos no declarados que se trasladan entre Mendoza y Los Andes. Un esfuerzo que se ha dicho, busca dar tranquilidad a los agricultores mediante acciones de control y vigilancia, con el fin de proteger tanto la producción local como los mercados que dependen de ella. La amenaza de esta plaga es sin duda un desafío mayor para agricultores y autoridades de la zona, pues no solo se compromete la producción local, sino también la seguridad alimentaria y el prestigio exportador de la fruta chilena.
En la provincia de Los Andes se llevó a cabo una nueva jornada de difusión y coordinación en torno a los problemas que enfrenta la agricultura local. El tema central fue la presencia de la Mosca de la Fruta, un insecto que genera incertidumbre entre los productores por el impacto que puede tener en sus cultivos y en la economía agrícola de la zona. El Servicio Agrícola y Ganadero mantiene un trabajo permanente en el territorio para contener el avance de la plaga, principalmente en parqueaderos. Donde la situación adquiere mayor complejidad es con el inicio del horario de verano en el paso fronterizo Los Libertadores este 1 de septiembre, que comenzará a operar las 24 horas. El aumento del tránsito de personas y mercancías obliga a reforzar la fiscalización, ya que existe riesgo de ingreso de la mosca a través de productos no declarados que se trasladan entre Mendoza y Los Andes. Un esfuerzo que se ha dicho, busca dar tranquilidad a los agricultores mediante acciones de control y vigilancia, con el fin de proteger tanto la producción local como los mercados que dependen de ella. La amenaza de esta plaga es sin duda un desafío mayor para agricultores y autoridades de la zona, pues no solo se compromete la producción local, sino también la seguridad alimentaria y el prestigio exportador de la fruta chilena.