A pesar de ser el guardián de la memoria visual de la provincia, el camino no ha sido fácil. Panelo relata con franqueza la falta de apoyo que ha sentido por parte de las autoridades a lo largo de su carrera. Sus obras, que documentan el crecimiento de nuestra ciudad, muchas veces han quedado relegadas por falta de espacios de exhibición o financiamiento para su preservación, una deuda que Los Andes aún mantiene con quien ha dedicado su vida a que no olvidemos nuestro pasado. A través de su relato, descubrimos a un artista que, a pesar de los avances tecnológicos y los obstáculos institucionales, sigue manteniendo su cámara lista. Para Miguel, la fotografía es un compromiso con la verdad y con su gente, una labor que realiza con la misma pasión que el primer día, aunque con la esperanza de que, algún día, el valor de su legado sea reconocido con acciones concretas y no solo con palabras
A pesar de ser el guardián de la memoria visual de la provincia, el camino no ha sido fácil. Panelo relata con franqueza la falta de apoyo que ha sentido por parte de las autoridades a lo largo de su carrera. Sus obras, que documentan el crecimiento de nuestra ciudad, muchas veces han quedado relegadas por falta de espacios de exhibición o financiamiento para su preservación, una deuda que Los Andes aún mantiene con quien ha dedicado su vida a que no olvidemos nuestro pasado. A través de su relato, descubrimos a un artista que, a pesar de los avances tecnológicos y los obstáculos institucionales, sigue manteniendo su cámara lista. Para Miguel, la fotografía es un compromiso con la verdad y con su gente, una labor que realiza con la misma pasión que el primer día, aunque con la esperanza de que, algún día, el valor de su legado sea reconocido con acciones concretas y no solo con palabras