Enrique Patricio Silva Vergara, tiene 79 años y hace 3 fue diagnosticado con Amiloidosis ATTR, una patología poco conocida que en Chile afecta a menos de 30 personas y cuyos síntomas suelen confundirse con dolencias más comunes como hipertensión o problemas renales, que es precisamente lo que pasó con él, a quien durante un buen tiempo se le trató como hipertenso, hasta que en un viaje a Santiago, una urgencia lo llevó hasta la Clínica de la Universidad Católica donde tras varios exámenes se llegó a la patología. Esta enfermedad ataca progresivamente distintas zonas del cuerpo, generando molestias severas como dolores en el pecho, problemas gástricos y deterioro de órganos como el riñón. Existen dos tipos de Amiloidosis. Una de ellas se trata como cáncer y tiene todo el apoyo del Sistema Público de Salud, sin embargo, la Amiloidosis ATTR, no tiene cobertura. El tratamiento mensual para la enfermedad bordea los 20 millones de pesos, lo que resulta inaccesible para cualquiera. Por ello, Enrique ha optado por mantener un estilo de vida saludable, eliminando alimentos procesados y con alto contenido de sodio, con el objetivo de ralentizar el avance de la enfermedad. En su búsqueda de apoyo y orientación, Enrique llegó a la Fundación de Enfermedades Lisosomales de Chile (FELCH) donde encontró contención e información. Esta organización fue impulsada por Myriam Estivill, una mujer que luchó incansablemente por visibilizar estas patologías y por promover avances como la Ley Ricarte Soto. Tras su fallecimiento, en octubre pasado, su legado continúa a través de sus hijos y del equipo que sigue trabajando para mejorar el acceso a diagnósticos y tratamientos para quienes padecen enfermedades raras. Más allá de su experiencia personal, Enrique espera que se generen cambios en el trato y atención hacia los pacientes en el sistema hospitalario, promoviendo una atención más humana y empática. Además, busca concientizar sobre la urgencia de incorporar este tipo de enfermedades al sistema de garantías de salud.
La llegada de fin de año, para muchos servicios públicos es también tiempo de balances. Tal es el caso del Servicio de Salud Aconcagua y el Hospital San Camilo de San Felipe que, dentro de sus análisis y objetivos logrados, destacaron la reducción en las listas de espera para pacientes del valle de Aconcagua, acciones que se transforman en un cambio radical en la calidad de vida de miles de personas que dependen del sistema público de salud. Gracias a un plan financiado por el Ministerio de Salud, a nivel local se aceleraron atenciones que llevaban meses detenidas y que afectaban la continuidad de tratamientos en distintas áreas. Con recursos cercanos a los 1.300 millones de pesos, se logró avanzar en consultas médicas y odontológicas, además de procedimientos y cirugías que estaban pendientes. Esto permitió que muchas personas finalmente accedieran a la atención que necesitaban y que sus casos dejaran de acumularse en los hospitales de la zona. Desde agosto hasta diciembre, más de seis mil usuarios fueron sacados de las listas de espera en el Hospital San Camilo de San Felipe y en el Hospital San Juan de Dios de Los Andes. Resultados que desde el recinto asistencial destacan como un paso importante para mejorar el acceso a la salud pública, pero al mismo tiempo refleja la necesidad de continuar impulsando medidas que permitan que las atenciones lleguen a tiempo y no se transformen en una preocupación permanente para la comunidad.
Enrique Patricio Silva Vergara, tiene 79 años y hace 3 fue diagnosticado con Amiloidosis ATTR, una patología poco conocida que en Chile afecta a menos de 30 personas y cuyos síntomas suelen confundirse con dolencias más comunes como hipertensión o problemas renales, que es precisamente lo que pasó con él, a quien durante un buen tiempo se le trató como hipertenso, hasta que en un viaje a Santiago, una urgencia lo llevó hasta la Clínica de la Universidad Católica donde tras varios exámenes se llegó a la patología. Esta enfermedad ataca progresivamente distintas zonas del cuerpo, generando molestias severas como dolores en el pecho, problemas gástricos y deterioro de órganos como el riñón. Existen dos tipos de Amiloidosis. Una de ellas se trata como cáncer y tiene todo el apoyo del Sistema Público de Salud, sin embargo, la Amiloidosis ATTR, no tiene cobertura. El tratamiento mensual para la enfermedad bordea los 20 millones de pesos, lo que resulta inaccesible para cualquiera. Por ello, Enrique ha optado por mantener un estilo de vida saludable, eliminando alimentos procesados y con alto contenido de sodio, con el objetivo de ralentizar el avance de la enfermedad. En su búsqueda de apoyo y orientación, Enrique llegó a la Fundación de Enfermedades Lisosomales de Chile (FELCH) donde encontró contención e información. Esta organización fue impulsada por Myriam Estivill, una mujer que luchó incansablemente por visibilizar estas patologías y por promover avances como la Ley Ricarte Soto. Tras su fallecimiento, en octubre pasado, su legado continúa a través de sus hijos y del equipo que sigue trabajando para mejorar el acceso a diagnósticos y tratamientos para quienes padecen enfermedades raras. Más allá de su experiencia personal, Enrique espera que se generen cambios en el trato y atención hacia los pacientes en el sistema hospitalario, promoviendo una atención más humana y empática. Además, busca concientizar sobre la urgencia de incorporar este tipo de enfermedades al sistema de garantías de salud.
La llegada de fin de año, para muchos servicios públicos es también tiempo de balances. Tal es el caso del Servicio de Salud Aconcagua y el Hospital San Camilo de San Felipe que, dentro de sus análisis y objetivos logrados, destacaron la reducción en las listas de espera para pacientes del valle de Aconcagua, acciones que se transforman en un cambio radical en la calidad de vida de miles de personas que dependen del sistema público de salud. Gracias a un plan financiado por el Ministerio de Salud, a nivel local se aceleraron atenciones que llevaban meses detenidas y que afectaban la continuidad de tratamientos en distintas áreas. Con recursos cercanos a los 1.300 millones de pesos, se logró avanzar en consultas médicas y odontológicas, además de procedimientos y cirugías que estaban pendientes. Esto permitió que muchas personas finalmente accedieran a la atención que necesitaban y que sus casos dejaran de acumularse en los hospitales de la zona. Desde agosto hasta diciembre, más de seis mil usuarios fueron sacados de las listas de espera en el Hospital San Camilo de San Felipe y en el Hospital San Juan de Dios de Los Andes. Resultados que desde el recinto asistencial destacan como un paso importante para mejorar el acceso a la salud pública, pero al mismo tiempo refleja la necesidad de continuar impulsando medidas que permitan que las atenciones lleguen a tiempo y no se transformen en una preocupación permanente para la comunidad.