El Cerro de la Virgen cambió su rutina habitual. Además de los visitantes que suben a mirar el paisaje o para hacer actividad física, cerca de cien niños y niñas llegaron hasta este pulmón verde con guantes, bolsas y palas. Su misión no era pasear, sino devolverle vida a este espacio natural con una jornada de limpieza y reforestación. Todo fue distinto. Las mochilas quedaron en el suelo, las risas se mezclaban con el sonido de la naturaleza, y el entusiasmo contagiaba a cualquiera. Una actividad importante para crear conciencia desde edades tempranas, pero también para llamar la atención de quienes, de manera irresponsable, no cuidan los espacios comunes. Es que claro, para que este operativo de limpieza y reforestación existiera, lamentablemente antes, hubo gente desconsiderada que ensució. Que tiró botellas, papeles y un sinfín de desechos que no solo afean el lugar, sino que lo matan. La jornada no nació de la nada. Fue organizada por la Red de Colegios Particulares Subvencionados de Los Andes, con estudiantes de los colegios Metodista Edén del Niño, Mixto Básica 1 y 2, San José de Los Andes, Santa Clara y Claudio Gay. Además, contó con el respaldo de la Unidad de sustentabilidad de la Dirección de Medio Ambiente, la agrupación City Green y la Sociedad Concesionaria del Puerto Terrestre, que donó los árboles. Pero el verdadero motor fueron las manos pequeñas que no dudaron en ensuciarse para dejar el cerro más limpio y verde. Una jornada sin duda valiosa tanto en lo visible como en la experiencia de comprender que el medioambiente no se cuida con discursos, sino con acciones concretas. Cada botella levantada del piso y cada árbol plantado, son acciones que dan a la naturaleza, una nueva oportunidad de vida.
El Cerro de la Virgen cambió su rutina habitual. Además de los visitantes que suben a mirar el paisaje o para hacer actividad física, cerca de cien niños y niñas llegaron hasta este pulmón verde con guantes, bolsas y palas. Su misión no era pasear, sino devolverle vida a este espacio natural con una jornada de limpieza y reforestación. Todo fue distinto. Las mochilas quedaron en el suelo, las risas se mezclaban con el sonido de la naturaleza, y el entusiasmo contagiaba a cualquiera. Una actividad importante para crear conciencia desde edades tempranas, pero también para llamar la atención de quienes, de manera irresponsable, no cuidan los espacios comunes. Es que claro, para que este operativo de limpieza y reforestación existiera, lamentablemente antes, hubo gente desconsiderada que ensució. Que tiró botellas, papeles y un sinfín de desechos que no solo afean el lugar, sino que lo matan. La jornada no nació de la nada. Fue organizada por la Red de Colegios Particulares Subvencionados de Los Andes, con estudiantes de los colegios Metodista Edén del Niño, Mixto Básica 1 y 2, San José de Los Andes, Santa Clara y Claudio Gay. Además, contó con el respaldo de la Unidad de sustentabilidad de la Dirección de Medio Ambiente, la agrupación City Green y la Sociedad Concesionaria del Puerto Terrestre, que donó los árboles. Pero el verdadero motor fueron las manos pequeñas que no dudaron en ensuciarse para dejar el cerro más limpio y verde. Una jornada sin duda valiosa tanto en lo visible como en la experiencia de comprender que el medioambiente no se cuida con discursos, sino con acciones concretas. Cada botella levantada del piso y cada árbol plantado, son acciones que dan a la naturaleza, una nueva oportunidad de vida.