Con una alta participación de niñas y niños, finalizó en la comuna de San Felipe el Programa 4 a 7 Estival, iniciativa que durante el verano reunió a cerca de 100 menores en espacios seguros y acompañados por monitores. La propuesta estuvo dirigida principalmente a hijos e hijas de mujeres que trabajan, estudian o se encuentran en búsqueda de empleo, entregando una alternativa de cuidado durante las vacaciones. El programa tuvo como centros de operaciones, el Liceo Bicentenario Corina Urbina y la Escuela Buen Pastor, establecimientos que funcionaron como puntos de encuentro para las actividades. Allí, los participantes contaron con alimentación diaria, juegos, talleres y dinámicas recreativas pensadas para su edad. Un programa que además de la protección para los niños y niñas, mientras sus madres cumplían otras responsabilidades, permitió a los participantes compartir con sus pares, fortalecer habilidades sociales y mantener rutinas en un periodo donde muchos permanecen largos días en casa. El cierre del programa el fin de una temporada marcada por la participación y la asistencia de los menores inscritos, dejando como experiencia, la importancia de generar espacios de cuidado y recreación durante el verano, especialmente para familias que no cuentan con redes de apoyo y necesitan alternativas concretas para el bienestar de sus hijos.
Con una alta participación de niñas y niños, finalizó en la comuna de San Felipe el Programa 4 a 7 Estival, iniciativa que durante el verano reunió a cerca de 100 menores en espacios seguros y acompañados por monitores. La propuesta estuvo dirigida principalmente a hijos e hijas de mujeres que trabajan, estudian o se encuentran en búsqueda de empleo, entregando una alternativa de cuidado durante las vacaciones. El programa tuvo como centros de operaciones, el Liceo Bicentenario Corina Urbina y la Escuela Buen Pastor, establecimientos que funcionaron como puntos de encuentro para las actividades. Allí, los participantes contaron con alimentación diaria, juegos, talleres y dinámicas recreativas pensadas para su edad. Un programa que además de la protección para los niños y niñas, mientras sus madres cumplían otras responsabilidades, permitió a los participantes compartir con sus pares, fortalecer habilidades sociales y mantener rutinas en un periodo donde muchos permanecen largos días en casa. El cierre del programa el fin de una temporada marcada por la participación y la asistencia de los menores inscritos, dejando como experiencia, la importancia de generar espacios de cuidado y recreación durante el verano, especialmente para familias que no cuentan con redes de apoyo y necesitan alternativas concretas para el bienestar de sus hijos.