Esta realidad desnuda la crítica deficiencia que persiste en el Valle del Aconcagua, donde la falta de especialistas oncólogos y de equipamiento tecnológico de vanguardia obliga a los pacientes a depender exclusivamente del nivel central. A pesar de que en 2025 se aseguró que la Unidad de Quimioterapia en el Hospital San Camilo de San Felipe comenzaría a operar el segundo semestre del año pasado, la espera sigue. Es así como, en nuestra zona, la ausencia de una red oncológica resolutiva significa que enfrentar el cáncer no solo implica combatir la enfermedad, sino también lidiar con la burocracia de los traslados y la saturación de los centros de referencia en Valparaíso o Santiago. Es por esto entonces, que en este Día Mundial contra el Cáncer, el caso de esta joven madre se convierte en un símbolo de la centralizacón del tratamiento oncologicó en nuestro país. La memoria de Jaqueline Lincura exige que el Valle del Aconcagua deje de ser una zona de tránsito hacia la capital y se convierta en un territorio con capacidad de respuesta médica real, para que ninguna otra familia deba enfrentar la enfermedad en medio del silencio y la precariedad de un sistema que hoy nos demuestra su rostro más amargo.
Esta realidad desnuda la crítica deficiencia que persiste en el Valle del Aconcagua, donde la falta de especialistas oncólogos y de equipamiento tecnológico de vanguardia obliga a los pacientes a depender exclusivamente del nivel central. A pesar de que en 2025 se aseguró que la Unidad de Quimioterapia en el Hospital San Camilo de San Felipe comenzaría a operar el segundo semestre del año pasado, la espera sigue. Es así como, en nuestra zona, la ausencia de una red oncológica resolutiva significa que enfrentar el cáncer no solo implica combatir la enfermedad, sino también lidiar con la burocracia de los traslados y la saturación de los centros de referencia en Valparaíso o Santiago. Es por esto entonces, que en este Día Mundial contra el Cáncer, el caso de esta joven madre se convierte en un símbolo de la centralizacón del tratamiento oncologicó en nuestro país. La memoria de Jaqueline Lincura exige que el Valle del Aconcagua deje de ser una zona de tránsito hacia la capital y se convierta en un territorio con capacidad de respuesta médica real, para que ninguna otra familia deba enfrentar la enfermedad en medio del silencio y la precariedad de un sistema que hoy nos demuestra su rostro más amargo.