4 de septiembre de 2021

MUNICIPIOS SE SUMAN A DECLARATORIA DE ALERTA CLIMÁTICA Y ECOLÓGICA

Municipios del Valle de Aconcagua han manifestado su preocupación ante las graves repercusiones de la megasequía que afecta a la zona central, generando un avance progresivo de la desertificación, muertes de animales y los impactos sociales que generará en la población el cambio climático.

 Es por ello que desde Putaendo y Llay Llay, sus respectivos alcaldes han adherido a la declaratoria de alerta climática y ecológica, mientras organizaciones ecologistas apuestan a generar presión para ir sumando voluntades que apunten a mitigar los efectos del calentamiento global desde lo local. 


Tras la última Cumbre Climática COP25, las organizaciones de la sociedad civil, alertadas de los efectos que tendrá el calentamiento global, tomaron la bandera de declarar alerta Climática y Ecológica, impulsando acciones locales y comprometiendo a autoridades en el desarrollo de políticas públicas que promuevan el reciclaje, usos de energías renovables, fomento de las economías circulares, por nombrar algunas. 


En el Valle de Aconcagua, las municipalidades de Llay Llay y de Putaendo ya adhirieron a esta declaración y se espera que otras comunas sigan sus pasos.


Las agrupaciones Wake up Aconcagua y Fridays for Future, durante 10 días impulsaron una campaña de recolección de firmas para solicitar que sea todo el Valle el que se declare en alerta, a la que adhirieron más de 70 organizaciones sociales y cerca de 700 personas naturales. Documento que fue entregado al municipio de San Felipe, donde se evaluará la solicitud. 


Desde el municipio sanfelipeño, comprenden la necesidad de trabajar en acciones conjuntas, entre comunas y con las organizaciones. Por ello se socializará la misiva recibida entre los concejales para su evaluación y formalizar la alerta. 


Dentro de los próximos días se espera que otros municipios se sumen oficialmente a la declaratoria de alerta climática y ecológica, lo que permitiría avanzar en diversos proyectos desde los territorios, disponer de financiamiento y canales de diálogo especiales y generar una hoja de ruta, con acciones concretas, para que ésto no se transforme en letra muerta y desde lo local podamos como sociedad aportar en la lucha contra el calentamiento global y el cambio climático.