24 de diciembre de 2021

CIERRAN CALLE PRAT EN DOS TRAMOS PARA ORDENAR EL COMERCIO AMBULANTE DISPUESTO EN EL CENTRO

El gran desorden que existe en el centro de San Felipe se debe mayoritariamente a los cientos de comerciantes ambulantes que tienen sus puestos de venta instalados en las veredas, impidiendo que los transeúntes circulen normalmente por la comuna.

Por lo mismo, el municipio local decidió cerrar en dos tramos la principal calle comercial de la ciudad, para el tránsito de vehículos, para reubicar al comercio callejero; algo con lo que no todos los locatarios establecidos del sector están de acuerdo


La Municipalidad de San Felipe decidió cerrar dos tramos de la calle Prat: entre Portus y Coimas, y entre Salinas y Traslaviña. Según indican desde el municipio, esta medida se tomó para ordenar el comercio ambulante, el que estaba ocupando las veredas, impidiendo el libre tránsito de las personas que necesitaban desplazarse por el centro de la comuna, algo que se graficaba mayormente en calle Coimas, justo frente a la Plaza de Armas, donde las personas debían bajar a la calle para poder circular


Consultamos a locatarios establecidos del sector qué les parece esta medida adoptada por el municipio: existen variadas opiniones; a algunos no les afecta ni les beneficia, a otros los perjudica enormemente porque ven a los “ambulantes” como una competencia desleal que puede ofrecer productos similares a ellos, pero a un precio mucho más bajo ya que no pagan ni impuestos ni patentes; mientras que a otros les lleva más clientes, por lo que agradecen esta resolución


Por lo que pudimos conversar con los comerciantes regulados de la zona, quienes más se ven perjudicados por esta medida son aquellos que venden productos similares a los que ofrecen los puestos ilegales callejeros. Lo que más se vende en este tipo de tiendas informales es ropa. El dueño de un local comercial que se dedica a la venta de ropa, necesariamente debe pedir más dinero por sus productos que alguien que se instala a vender en la calle: debe pagar impuestos, patente, luz, agua, arriendo, y una larga lista de extras adicionales. Por otro lado, están las personas que legítimamente desean trabajar y que no pueden hacerlo de otra forma que no sea ofreciendo sus productos en la vía pública. La última palabra en este caso, la tiene el municipio